lunes 1 de diciembre de 2008

Cuentos de navidad fantasticos

El espíritu de la navidad

Una mirada azul y fría como el hielo miraba con indiferencia al reino de Ihol. La mujer esbelta se quito de la ventana y se dirigió a su espejo, cuando se estuvo mirando fijamente a los ojos empezó a pensar: “¿Cómo podían querer esos ineptos tanto la navidad? No es ningún día especial que se pueda hacer lo que a uno le dé la gana”. Pero sus pensamientos no solo estaban dirigidos ha este tema. La reina Katrina tenía un hermano al que había desterrado por oponerse a su mandato de encerrar al mago Noel, también llamado Papa Noel, en la mazmorra mágica del castillo. Niguel no había vuelto a asomar la cabeza por estas tierras desde que le desterraron y eso a Katrina le resultaba bastante raro porque su hermano metía siempre las narices donde no le llaman. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había entrado alguien a su habitación.
─ Majestad, ha llegado un viajero interesado en hablar con vuestra merced.
─Y desde cuando se me molesta por una cosas así─ dijo la reina enfadada.
─desde nunca─ dijo el mensajero asustado─ pero dice que tiene que hablar con usted sobre algo, me dijo que le dijera esta frase “Feliz Navidad”.
La reina se quedo de piedra al oír esas palabras es como si le hubieran clavado un puñal en el pecho. Rápidamente reacciono y se levanto a la velocidad del rayo para dirigirse al trono. No estaba preparada ni nada pero le daba igual porque este asunto era de mucha importancia aunque ella fuera la única que lo comprendiera. Al entrar en la sala pudo ver al hombre encapuchado, que estaba en centro de la estancia quieto como una estatua. La reina sin dudarlo cogió el puñal que utilizaba como horquilla y se lo lanzo al hombre. Este lo esquivo con facilidad y a la vez dio a descubrir su rostro.
─Parece que has entendido el mensaje─ rió Niguel.
─Solo tú puedes ser tan infantil ─le reprocho Katrina ─ ¿Que te a trae por aquí?
─He venido a liberar al mago Noel como bien sabes que iría a hacer.
─Si sabría que vendrías a por eso ─dijo con una sonrisa maléfica en los labios ─pero sabes que no te lo puedo permitir.
Empezaron a luchar con sendas espadas que llevaban encima. Niguel vio que el corazón de su hermana se había vuelto mucho más egoísta de lo que imaginaba. Pero no podía soportar la idea de ver a un reino entero pasar su eternidad sin navidad por el capricho egoísta de una reina que solo pensó en sí misma y no comprendió nunca que la navidad era época para dar y no de recibir. Esto le dio más fuerza para seguir luchando y no desistió aunque sus músculos estaban a punto de explotar. Cuando estuvo a punto de abandonar una luz blanca les cegó, cuando abrieron los ojos vieron delante suyo a una figura baja, rechoncha y con barba blanca y larga.
─ ¡PAPÁ NOEL!─gritaron los dos hermanos sorprendidos.
─Cono es posible… Yo te encerré en una prisión mágica ─dijo Katrina sin comprender.
─Hacen falta más que un par de hechizos para derrotarme a mí, el espíritu de la navidad─ le dijo en tono serio papá Noel─ Tu egoísmo fue tal que es imperdonable lo que le has hecho a los ciudadanos de Ihol, entonces, que tu propia maldad y egoísmo te consuman tirana.
Al decir esto una sombra se lanzo hacia Katrina y la desintegro por completo. Niguel vio como su hermana se desintegraba y le produjo tal horror que no pudo seguir mirando. Cuando esto hubo cesado se encaro hacia papá Noel y le pregunto:
─ ¿Qué le ha pasado a mi hermana?
─Como bien he dicho, su propio egoísmo la ha consumido y ya no podrá privar a la gente de la época más bonita del año, la navidad, el nacimiento del salvador de este mundo.
Dicho esto se esfumo en el aire y me quede feliz de ver que la navidad ya no podía ser reducida al materialismo al que fue expuesta. Y al morir Katrina, Niguel ocupo el trono y tuvo un prospero reinado que será recordado como la Era Blanca.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, aunque eso de que derrepente aparezca Ppá Noel, no sé, un poc fantasmada.